Visitando la fundación de Vicente Ferrer


Cuando empecé mi viaje tenía claro que una de las cosas que quería hacer era ayudar. El problema era que no sabía bien dónde ni cómo pero confiaba en que la ocasión se presentaría en el debido momento. Y así fué, coincidí a lo largo del viaje con diferentes viajeros que me hablaron muy bien de la Fundación Vicente Ferrer y de el gran trabajo que estaban haciendo en India, así que decidí ir a conocerlos.

La fundación está en Anantapur y te dan la posibilidad de ir como visitante y conocer los diferentes proyectos que llevan a cabo o ir de voluntario si tienes pensado quedarte una larga temporada. Es muy curioso porque es como encontrarse con un campus español, súper bien organizado y limpio en medio de la caótica y sucia India. Te ofrecen alojamiento y comida y te encuentras a un montón de Indios hablando español.

Yo me quedé 3 días y me dío tiempo a ver diferentes proyectos, una escuela para niños discapacitados, una comunidad de mujeres, hospitales y el proyecto India por India, donde hasta las aldeas más pobres tienen una hucha donde van ahorrando lo que pueden y así ellos también ayudar a la gente que lo necesita y eso les pone muy contentos. Es abrumador ver cómo hasta los más pobres hacen ese esfuerzo de ahorrar aunque apenas les llegue para sus necesidades básicas, deberíamos tenerlos como ejemplo al plantearnos si nos podemos permitir invertir 10-20-30€ al mes en en algún proyecto de ayudar a los demás.

Los proyectos están divididos por áreas: hospitales, salud, área del deporte, habitabilidad, discapacidad, ecología, cultura y educación.

Estos días aquí también me han servido para descubrir a Vicente Ferrer, un hombre práctico y profundamente espiritual que creyó en un único camino, el de la acción buena, la estructura sólida del amor. Un idealista práctico que levantó este imperio de la nada, dedicando 50 años de trabajo constante a una única causa, ayudar a los que más lo necesitaba. Su ideología: el amor y fe en la humanidad y en Dios, le hizo superar todos los obstáculos. Me he estado leyendo sus 3 libros, uno por noche, y me ha encantado su manera de ver el mundo, todo un descubrimiento para mí, un auténtico maestro. Mientras se enfoca en arreglar el mundo externo, su alma continuaba el viaje paralelo tratando de desvelar los grandes misterios que envuelven al hombre, al mundo y a Dios. Se dio cuenta que la manera de llevar su desarrollo espiritual al siguiente nivel, no era otra que ayudar a los demás.

En este post quiero reflejar algunas de sus reflexiones con las que más he conectado:

No tengo fe en la sociedad pero si en las personas

Lo fundamental está en comprender que en este mundo no tenemos más remedio que amarnos ya que todos formamos una unidad y mientras eso no se comprenda, seguiremos luchando y sufriendo.

La tragedia de la pobreza no destruye solo a los pobres sino que destruye espiritualmente a la humanidad, la fe, la esperanza y nuestra propia alma. O nos perdemos todos o nos salvamos todos. Nuestro deber no es otro que hacer el bien.

Invito a todo el mundo a que se convierta en una llama viva, una persona despierta con el corazón lleno de luz y de amor, siempre dispuestos ayudar a los demás, el camino hacia el alma, hacia nuestra consciencia, actuando desde el amor, la compasión y la humanidad. Nuestro deber a nivel individual es conectar con esa fuente de sabiduría infinita en nuestro interior para transformar a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Encuentra tu llama viva, llama de amor al servicio de la humanidad y empieza a solucionar todo lo que puedas justo en el lugar en el que estás ahora.

Es importante no perderse en teorías y misticismos y pasar a la buena acción, que no es otra cosa que el acto espiritual más elevado, el camino terrenal que nos eleva al cielo. En occidente está muy de moda la cultura oriental, la que mira hacia dentro para encontrar a Dios en nosotros pero todo esto no sirve de nada si cuando abrimos los ojos no lo aplicamos fuera, si no vamos a la acción. Quién sólo está lleno de sí mismo está vacío. Hay multitud de causas por las que luchar, elige la tuya.

Todos somos responsables de lo que pasa en el mundo y todos tenemos el corazón que nos empuja a ayudar desde la compasión. Los que tienen recursos tienen la responsabilidad de ayudar a los que no tienen. Occidente tiene una responsabilidad apocalíptica, no puede cerrar los ojos ante la realidad, debe pasar a la acción, pero queremos ser ciegos ante el problema porque supone demasiado esfuerzo y responsabilidad.

Cuanto más riqueza material, más pobreza espiritual. Existe pobreza en los países más pobres y existe miseria humana, envidia e individualismo extremo en los países ricos. La vida espiritual tiene tanta trascendencia en nuestras vidas que no puede ser ignorado de ahí la extensión en Occidente. El hombre necesita recobrar el equilibrio de su alma. Una parte del mundo destrozada por las guerras, pobreza y enfermedad y la otra llena de hombres fluyendo en el río de la duda, con el alma herida.

Hay que darse cuenta que si la humanidad se destruye, todos nos destruimos, esto no es una broma. Necesitamos un heroísmo colectivo, una revolución de conciencia, de despertares, que nos salve del abismo.

Ayudar es una necesidad interna, el alma nos pide hacer el bien, es el camino que nos lleva a la realización personal, a la verdadera felicidad, es imposible equivocarse por este camino. Ayudar es una obligación, es un privilegio. Hay que pasar a la acción, tu eliges donde.

En nuestro mundo todos debemos cumplir con dos objetivos, el individual y el colectivo. Es una doble aventura, la interna y la externa. La vida externa alumbrada por las luz del día para que sepamos por dónde andamos sin perder el camino. La vida interna se rige por la luz de la noche, mirando hacia dentro, alumbrando las profundidades de nuestra consciencia. El hombre no camina la deriva, tiene esos objetivos que cumplir, desde que ha nacido, sin saberlo, tiene que cumplir una misión como ser en la humanidad, llevado por una fuerza interna que lo llama a seguir haciendo camino sin descansar. Nuestra meta está en desarrollarnos como personas y evolucionar en nuestro camino a la vez que contribuir en que la sociedad se convierta en humanidad.

La felicidad está en esa capacidad de aceptar todo desde la seguridad y tranquilidad pero con la decisión inquebrantable de caminar. También depende de nuestra actitud hacia los demás y sobretodo de nuestra capacidad de DAR. Cuando nos alejamos del bien, el corazón nos avisa con la señal del arrepentimiento y remordimiento.

El fin de la película humana es todo una incógnita. El hombre podrá destruirse o llegar a el objetivo que el creador le asignó, amar a todos los seres por igual. Será el final de una etapa y el inicio de otra porque la vida nunca muere.

Aquí os dejo el link a la página web de la fundación donde podéis hacer cualquier tipo de donación. Por supuesto hay miles de lugares donde ayudar así que no tiene que ser aquí, solo tienes que mirar a tu alrededor y seguir tu intuición sobre dónde crees que puedes hacer el bien. También os dejo un link a dos videos de youtube sobre Vicente Ferrer que me gustaron mucho. Uno es la película de su vida y el otro una entrevista:

https://www.fundacionvicenteferrer.org/es/

https://www.youtube.com/watch?v=6qPCCU9cSYw

https://www.youtube.com/watch?v=F-8qmTg54z0

https://www.youtube.com/watch?v=OLqsSFQyfcY&t=3s


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