Viaje a México Lindo 2020


Como siempre hago cuando viajo a descubrir, os dejo un post que pueda servir de ayuda o referencia para la gente que se disponga a visitar esta maravilla de País. Voy a explicar mi ruta, lo que he ido gastando, lo que me ha gustado y lo que no, ideas donde alojarse, donde comer sano y vegetariano, donde practicar yoga, etc. Todo bajo mi punto de vista, así que sugiero tomarlo como una mera referencia y lanzarse a descubrir porque es la mejor manera de conocer. Ya sabes que lo que le puede encantar a uno el otro lo puede odiar y viceversa.

Mi viaje en México ha durado 42 días, del 1 de Enero al 11 de Febrero del 2020. El puerto de entrada fue Cancún y como mi vuelo llegó de noche, desde el aeropuerto cogí un autobús que me llevó a la parada de autobuses central de Cancún ( 5 €) y allí me quedé a dormir en un hostel a unos minutos de la estación que me costó 11€ en una habitación compartida, Molch Hostel y que encontré y reservé por Booking.

Al día siguiente tempranito cogí un colectivo ( unas furgonetas blancas), hacia playa del Carmen. Me costo 2,5€, si haces el trayecto en ADO ( la compañía de autobuses más conocida de allí) te cuesta como unos 10€ más… si no te limita el presupuesto puede ser una buena opción ya que tiene aire acondicionado y es más amplio. Playa del Carmen personalmente no me gustó nada. La playa que visité, no tenía ningún encanto, estaba llena de turistas, hay centros comerciales, calles de restaurantes y mucha fiesta. Yo me quedé en el hostel Tequilita y la habitación compartida me costó 15€, lo más barato que encontré para una sola noche, tuve suerte porque estruve sola en la habitación. Aproveché para ir a una escuela de yoga que me habían recomendado, Yogaloft, donde imparte clases el profesor de mi profesora en España, Michel Gannon. La clase cuesta como si estuvieras en España, 15€. Para comer recomiendo la cafetería Citoux Citox.

Al día siguiente cogí el colectivo a Tulum y allí me pasé una semana. No puedo recomendaros alojamiento porque hice Coachsurfing y tuve mucha suerte. Me quedé en Casa de Carlos, un chico que me dió las llaves de su casa y me hizo sentirme como en la mía. La parte de arriba era toda para sus host con una súper habitación con dos camas enormes, el baño, terraza y vistas a la piscina. Vivía muy cerca de Holístika, un sitio que recomiendo visitar ya que tiene mucho encanto y buenas clases de yoga para practicar. Tiene la opción de alojamiento y se pueden encontrar dormitorios compartidos por unos 40€. En Tulum me alquilé una bici, la mejor manera de moverse ya que los taxis son a precio europeo. Con la bici pude ir a las diferentes playas, la zona hotelera y la playa pública llamada playa Maya que era mi preferida. También fuí a visitar las ruinas y algunos cenotes: El gran cenote y el escondido. Ambos me encantaron, valen la pena de ver y tienen buen snorkel. Para comer sano recomiendo La hoja verde y co.conamor, para tomar café Sin etiqueta, para ir a tomar algo a la noche Batey en el centro o Gitano en zona hotelera.

De Tulum cogí un autobús ADO a Bacalar ( 12€) y allí me quedé en un camping que no recuerdo como se llama pero hay bastantes y todos cobran 5€ la noche. Allí recomiendo hacer la ruta en lancha donde se recorre la bahía de los 7 colores y se van haciendo diversas paradas el precio es 12€, también es interesante de visitar una zona de la laguna llamada los rápidos. Para comer recomiendo Masa Madre y La Piña. Solo me quedé 2 días porque no me hizo muy buen tiempo por lo que no acabé de disfrutar bien el lugar.

De allí fuí para Majahual, fuí con unos chicos en coche y tardamos una hora en llegar. Es un pueblito pesquero con mucho encanto por los colores de su mar, es de reclamo turístico para los cruceros que llegan cada mañana y se van a las 17h cuando el pueblo se queda súper tranquilo. También hay diversas escuelas de Diving para los amantes del buceo. Yo aquí también tuve mucha suerte y me quedé en casa de un amigo que tiene el restaurante más bonito del paseo llamado 40 cañones. El vive en un lugar espectacular frente al mar con jacuzzi en la terraza además me dejó su bici, su tabla de paddel su equipo de snorkel… la verdad es que estuve como una princesa en el paraíso y comiendo cada día en el restaurante pescado riquísimo. Es lo que tiene la vida, un día duermes en tienda de campaña y comes en los puestos callejeros y otro estás en una mansión y come en un restaurante de lujo ;) Pero si vais, me hablaron muy bien del hostel Bamboo y el restaurante vegetariano que hay justo debajo.

De allí me fuí para el estado de Chiapas, cogí un autobús Ado en la noche que por la mañana me dejó en Palenque. Me costó unos 50€ y duró 9h ( sale desde Bacalar no desde Majahual. Llegué a Palenque a las 5am y no me dejaban hacer el check in hasta las 14h, así que pedí que me guardaran las cosas y me dejaran ducharme y empecé mi recorrido por el lugar. Me dirigí hacia la zona arqueológica que está a unos 15 min en colectivo del centro de Palenque y me costó unos 2,5€, allí hay que comprar la entrada que son 4€ y si quieres guía aparte. Yo tuve también mucha suerte y conseguí súper precio por el guía. Se llama Panda y se ha criado en una comunidad en la selva, de ahí su capacidad para desenvolverse por el lugar y su conocimiento. Fuimos primero a las ruinas y luego nos adentramos en la selva donde estuvimos una hora y me encantó aunque me hizo pasar algo de miedo llevándome a ver a unos monos que parecían súper agresivos por la manera de chillar que tenían. Después de pasar allí la mañana me fui para el pueblo de Palenque a dar un paseo, un pueblo muy pequeño y rústico, rodeado de selva por lo que en el día hace calor pero a la tarde noche refresca mucho. Los precios en todo chiapas son más bajos que en la costa y la comida es buenísima y súper fresca y orgánica.

De allí me fuí para San Cristóbal de las casas en un colectivo que me costó como 10€ y un viaje de unas 5 horas de pura curva por lo que recomiendo tomar pastillas del mareo. Las furgonetas no son muy cómodas así que si no te importa pagar más también puedes ir en ADO. San Cristobal es un pueblito a unos 2000 metros de altura en las montañas de Chiapas. Sus vistas son espectaculares y conserva un aspecto muy rústico y pintoresco con sus calles de empedrado sus plazas llenas de paloma y sus andadores de bares y tiendas. Recomiendo ir a su enorme mercado de Santo Domingo, a pasear por sus andadores, a pasar el rato en sus plazas, subir a ver las vistas en la iglesia de San Critobal y si puedes hacer alguna excursión organizada como la de los pueblos indíginas, las cascadas o el cañón del sumidero. Estuve muy agusto, no me costó encontrar buen café, restaurantes vegetarianos a muy buen precio y diversas escuelas de Yoga. Recomiendo para comer sano Verde que te quiero verde, fué mi restaurante preferido, estuve 3 días y siempre comí allí porque había muchos platos que quería probar pero también tenían buena pinta Bek semilla vida, Kukulpan y la casa del pan. También recomiendo ir al mercado orgánico que es los miércoles y los sábados. Para practicar: Ananda Yoga, La Tozi, casa de la luz. Alojamiento no puedo recomendar económico porque a mi me invitaron 3 noches en un hotel precioso ya que es de la familia de una gran amiga Mexicana que tengo en Barcelona, el lugar se llama Sereno y si no te importa pagar más, es súper acogedor y bonito.

Desde San Cristobal cogí un ADO para la ciudad de Oaxaca, me costó unos 50€ y tardó 12h. Llegué a Oaxaca en la mañana temprano y me quedé en el hostel Central donde pagué unos 10€ la noche por habitación compartida. Estuve solo un día en la ciudad, visité las plazas y las calles más conocidas y fuí a Mitla y hierve el agua. Hierve el agua me encantó aunque el agua más que hervir estaba congelada y es que le llaman así por las burbujas que suelta debido a los minerales que posee. Las vistas espectaculares. La entrada solo cuesta 1€ y el transporte para llegar no más de 10€.

Al día siguiente cogí un colectivo llamado Villas del Pacífico para San José del Pacífico, se tarda unas 3 horas de pura curva. San José es un pueblo popular por su cultivo de hongos alucinógenos, pero cuando yo fuí no era la época y solo lo vendían en Miel con lo que sus efectos bajan mucho. Allí me quedé en lugar que se llama El atardecer con muy buenas vistas, una habitación individual me costó 12€ y tenía también una buena cocina comunitaria y el hombre que lo administra encantador. El pueblo es muy pequeño y te lo recorres rápido, tienes solo una calle con cuatro tiendecitas y restaurantes. Me gustó coger el colectivo para ir al pueblo de al lado, San Mateo, aún más trqanquilo que San José y donde se puede ir a pasar el día o quedarse a dormir en una de las cabañitas con chimenea de Casa de la Abuela. También es recomendable el Temazcal que hacen los miércoles. En San José también hay temazcales buenos con Paco y con Jorge.

De San José me fui para Puerto Escondido donde me quedé dos noches en La Punta de Zicatela en el hostel One Love. Me costó 12€ el dormitorio y el lugar es muy bonito con una buena terraza de yoga donde también se ofrecen clases pero para mi gusto apartado de todo para moverse fácil andando. Para ir a las playas donde puedes nadar y son tranquilas como Carrizalillo o Coral tienes que coger taxi. También es bonito pasear por la punta que es la zona como más hippster de puerto y también un buen lugar para aprender surf. Los atardeceres enfrente de las cabañas buena onda se ponen divertidos con toda la gente del lugar jugando a Bolley, charlando, meditando o tocando instrumentos.

De Puerto me fui para Mazunte y allí me quedé dos semanas. Solo llegar ya sabía que aquel era el lugar para quedarme y por fin deshacer la maleta después de tanto movimiento en los últimos días.

Mazunte es un pequeño pueblecito de la costa del pacífico que te lo puedes recorrer en una hora. Consta de dos calles principales y una preciosa playa que se divide en dos partes, la playa principal y la playa rinconcito. Una de las playas colindantes es Mermejita, la que fue mi lugar preferido para practicar al atardecer y ver las increíbles puestas. En el camino a Mermejita puedes optar por subir una pequeña colina y llegar a punta cometa, un lugar con una energía muy potente y desde donde se pueden contemplar las salidas y puestas de sol. Los pueblos colindantes son San Agustinillo, una playa muy tranquila y quizás con un perfil de gente más mayor que Mazunte y con un poder adquisitivo mayor y Zipolite, lugar conocido por su inmensa playa nudista. Se puede acceder a los pueblos caminando y también con unas furgonetas blancas que cuestan céntimos.

Me alojé mis primeros días en Casa Corazón, un lugar construido dentro de un jaguar y con unas cabañitas muy acogedores. Luego pasé a Palma Real, justo en frente, donde alquilé la habitación de el piso de arriba con terraza, vistas al mar, cocina y dos camas enormes por 10€ al día y que compartí con otra chica viajera Argentina que había conocido mi primer día, Mimi ;)

Estuve practicando Yoga todos los días por mi cuenta, en la playa y en la habitación y algunos días fui a practicar con Agus, maestro de Iyengar, que puedes encontrar en Copal y en la casa Om. También en Hidraya, un centro de meditación y de yoga donde se hacen muchos retiros y actividades muy interesantes. Tuve la suerte de coincidir con su creador Sahajananda y poder meditar con él.

El mejor café lo encontré en la cafetería cometa y mis mejores comidas vegetarianas en la casa del pan, los mejores zumos naturales en El tiburón y para tomar algo enfrente del mar o ver las estrellas a la noche, el rincón del artista. Los domingos hay un mercado orgánico en el pueblo, static dance en Hydraya y los miércoles Temazcal en San Agustinillo. Por las noches cada noche hay música en local diferente, los lunes de reggee, los martes de cine, los miércoles de tecno, los jueves salsa y viernes y sábado música en vivo.

Después de unos día muy especiales en este pueblecito mágico de México, volví a Puerto escondido en autobús y allí cogí un avión a Ciudad de México. Es muy barato volar desde Puerto a Ciudad, más que ir en bus que son muchísimas horas pero hay que ir con mucho ojo con el equipaje, son compañías de bajo coste y cualquier exceso de equipaje lo cobran más caro que el billete de avión. Lo viví en mis carnes, el billete me costó 30€ y llevar dos kilos más de lo permitido, 40€…

Mis últimos tres días de mi experiencia Mexicana los pasé en la Ciudad de México conocida como México DF, no soy muy de ciudades, pero todo el mundo me decía que tenía que visitar esa Ciudad. Por suerte, me pude quedar en casa de unos amigos Mexicanos, Lulu y Rodrigo.que me acogieron en su casa. Los tres días me pasaron volando visitando la enorme ciudad que no te la acabas nunca.

Fui a visitar el centro histórico, el Zócalo, el museo de Bellas artes, el teatro nacional donde tuve la suerte de ser invitada a ver el Ballet Folklórico, el paseo Reforma, el castillo de Chapultepec y pasear por preciosos jardines y lago de sus alrededores, el museo de antropología que fue de mis preferidos, visitar los barrios más cool de la ciudad, Roma y Condesa, ir al museo de Frida en Coyuacán y pasear por la zona. La ciudad tienes mil cosas para ver, goza de una grandísima riqueza cultural, podríamos llamarla la ciudad de los museos. Sin embargo, la antigua Tenochtitlan se despierta a menudo cubierta por la niebla de la contaminación, y siempre, a casi cualquier hora horadada por el ir y venir de millones de coches que como hormigas se mueven de arriba a abajo. La ciudad está tan altamente poblada que la contaminación es insostenible, los pocos días que estuve me costaba respirar, los ojos se ponían rojos y se me secó muchísimo la piel, los labios y los ojos. Tengo que decir también que hubieron zonas donde me costó mucho encontrar comida sana, la cultura mexicana tiene una alimentación algo preocupante bajo mi punto de vista, litros y litros de cocacola, abundancia de fritos y comida basura, salsa para todo, hasta a la fruta fresca la disfrazan con salsa :(

El 11/02 me despedía de este país que había robado un trocito de mi corazón, un viaje que había superado mis expectativas. La energía maya, la riqueza cultural, la variedad de paisajes, la magia de sus pueblos, la belleza de sus playas pero sobretodo me llevo la amabilidad, el cariño y la alegría de su gente que me hicieron sentirme como en casa. Viva México Lindo!


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