Todos estamos en la escuela de la vida


Cada vez tengo más claro que la humanidad es inmortal; lo que hacemos ahora es aprender nuestras lecciones. Todos estamos en la escuela. Todo es muy simple, si se puede creer en la inmortalidad.

Si una parte del ser humano es eterna (y en la historia hay sobradas evidencias para pensarlo así), ¿por qué nos tratamos tan mal? ¿Por qué pasamos por encima del prójimo en "provecho" personal, si en realidad estamos desechando la lección? Al parecer, todos vamos hacia el mismo sitio, aunque a diferente velocidad. Nadie es más grande que los demás.

Las respuestas siempre han estado ahí, pero esta necesidad de actualizarlas por experiencia, de hacer permanente la huella subconsciente al "emocionalizar" y practicar el concepto, es la clave de todo. No basta memorizar en la escuela dominical. Parlotear sin practicar de nada sirve.

Resulta fácil leer sobre el amor, la caridad y la fe, o conversar sobre ello. Pero practicarlos, sentirlos, requiere casi un estado alterado de conciencia. No se trata del estado transitorio inducido por las drogas, el alcohol o una emoción inesperada. El estado permanente se alcanza mediante el conocimiento y la comprensión. Se mantiene mediante la actividad física, mediante la acción y la práctica. Consiste en tomar algo casi místico y transformarlo en cosa de todos los días mediante la práctica, haciendo de eso un hábito.

La felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos. Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, fe y esperanza, practicando la caridad y brindando bondad. En verdad tienen razón. Dadas estas actitudes, habitualmente vienen el equilibrio y la armonía. Son, colectivamente, un estado del ser. En estos tiempos son un estado alterado de conciencia. Es como si la humanidad no permaneciera en su estado natural mientras vive en la Tierra. Tiene que llegar a un estado alterado a fin de llenarse de amor, caridad y sencillez, para sentir pureza, para deshacerse de sus temores crónicos.

Examina tus virtudes, tus vicios, deudas con otros y con uno mismo. Cultiva tu armonía, equilibrio, amor, sabiduría, fe compasión, progreso a la unión mística con Dios

Paciencia y espera. Confiar en la vida. Erradicación de los miedos en especial a la muerte. El perdón, compasión, amor.

Liberarse de las creencias, de las tendencias que nos llevan al sufrimiento para vivir de una forma plena desde la libertad del ser, ese es nuestro trabajo, aprendizaje en el camino de la vida. Cultivar un a vida con significado, objetivo, equilibrada, en armonía, con paz interna, irradiando luz espiritual.

La sabiduría se alcanza con lentitud. El conocimiento intelectual debe convertirse en emocional o subconsciente para que la huella sea permanente. Equilibrio y armonía, bases de la sabiduría.


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