Parada de 3 días en el Ashram de Sivananda


Después de 3 días en la fundación de Vicente Ferrer volé de Bangalore a Thrivandrum, donde había planeado hacer un curso de Ayurveda por 15 días. Al llegar, el centro donde había reservado no me gustó, estaba en medio de un pueblo donde no había nada, era muy difícil moverse y además los profesores no me inspiraron nada de confianza, así que seguí mi intuición y me fui sin saber muy bien donde. De repente me llegó información sobre el Ashram de Sivananda, miré en el mapa y no parecía estar muy lejos así que me dirigí a la estación de autobuses y allí cogí uno dirección Neyar Dam. Los autobuses locales de India ya se sabe que son un poco pesadilla, sucios, apretados, mucha calor, paraditas cada dos por tres, baches y la sinfonía de las bocinas siempre acompañando, pero a ello se le suma que en Anantapur me había intoxicado con algo que comí y me encontraba fatal ya que no podía devolver pero tampoco ir al baño.

Llegué al Ashram a las 14h, sin tener mucha idea de donde me metía pero sabiendo que era algo que quería experimentar por mi cuenta. Al llegar coincidí con otras dos chicas uqe venían de un YTT en Goa, nos ofrecieron una cama en un dormitorio con 32 mujeres y la tarifa era 890INR ( 11€) por día incluyendo habitación, dos comidas indias al día y las actividades de meditación, yoga, kirtan, lecturas y satsang. Ell programa era el siguiente:

5.20h suena la alarma

6h Meditación y kirtan

7.30h té

8h Yoga

10h Comida

11h Karma Yoga

12h coaching meditación

13h coaching asanas

14h Lecturas

15.30h Yoga

18h Cena

20h Kirtan y Satsang

22h Se apagan las luces

Dejé las cosas en el cuarto y me dirigí a la clase de Yoga de las 15.30h. La clase era de yoga Sivananda, el cual nunca había practicado, la vida me lo proveyó en el momento adecuado. En aquellas condiciones en las que me encontraba, casi sin energía, intentando digerir aquellos alimentos que me habían sentado tan mal y agotada por los viajes, ese tipo de práctica era justo lo que necesitaba. Se trata de un yoga menos intenso a lo que yo estoy acostumbrada, se mantienen durante más tiempo las posturas, lo que me ayudó a trabajar de forma más profunda los órganos internos y lo que me sirvió para empezar a movilizar los intestinos de nuevo y empezar a sacar el gas acumulado por las toxinas generadas. Como particularidad, la estructura de la clase era justo en orden inverso al que estoy acostumbrada a excepción de las kriyas y pranayamas que se hacen al inicio y los saludos al sol que se hacen también como calentamiento. Empiezan con las posturas que yo conozco como finales, luego pasan a las sentadas, luego extensiones frontales boca abajo, posturas de equilibrio y acaban con las posturas de pie y entre cada postura savasana. Gracias a el pranayama diario y a este tipo de yoga dos veces al día mi cuerpo empezó a sentirse mejor.

A las 10h y a las 18h se servían las comidas en un comedor donde todos nos sentábamos en el suelo con una bandeja donde había un poquito de arroz, dal y alguna verdura, muy poquita cantidad pero para mi alivio, luego iban pasando a servir para los que querían más. Yo solo fuí a la cena del día que llegué porque después de comer me dí cuenta que con la indigestión que tenía lo mejor era ayunar a base de frutas para limpiar y depurar. Así que el resto de días, salía del ashram en las horas permitidas a beber coco y comer piña y papaya que era lo que mejor me sentaba en esos momentos.

Por las mañanas y por las noches se hacía meditación de una media hora y luego empezaban con los cantos y los rezos. A mí personalmente las meditaciones se me hacían cortas y los cantos y rezos demasiado largos. Me encanta el Kirtan pero después de casi 2 horas, se me hacía pesado. Otra de las cosas que no me gustaba era tener que ir con los hombros y piernas tapados con la calor que hacía. La verdada es que me sentí un poco encerrada allí, me gustó la experiencia pero conociendo mi necesidad de libertada, vivir en un ashram es algo que no va conmigo. Además en algunas ocasiones aquello me recordaba a una religión ciega y para mi la experiencia espiritual se aleja mucho de eso. Por otro lado, el lugar era muy bonito y estaba muy bien organizado, los profesores de Sivananda me gustaron y la disciplina y los horarios del ashram también.

Os dejo el link del ashram por si alguien quiere visitarlo, yo estuve en el de Kerala pero tienen por todo el mundo:

https://www.sivananda.org

Abajo foto del linaje del ashram Swami Sivananda y Swami Visnudevananda:


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